Los ataques de pánico ocurren cuando el botón de emergencia del cuerpo es pulsado continuamente. Dificultades respiratorias, dolor en el pecho, sudor, temblores, mareo y desmayo son algunos de sus síntomas, y la experiencia puede resultar aterradora.
Comer con prisas y las comidas de preparación rápida, que son parte del estilo de vida actual de muchos de nosotros, pueden sembrar el caos en los niveles de azúcar en la sangre. La ansiedad y el agotamiento nervioso afectan a la tensión muscular y a la respiración relajada, y ambas pueden provocar ataques de pánico.
Este libro explica cómo dejar de apretar el botón de pánico. En nuestras ajetreadas vidas podemos ignorar los miedos y las preocupaciones, pero acabarán saliendo a la superficie en forma de síntomas físicos.